jueves, 19 de septiembre de 2013

"El futuro llegó hace rato"

¿Llegó? Sí. Para vos, para mi, para todos. Y pasó. Recién. ¿No lo viste? Cierto, pasó recién cuando me di vuelta a ver qué hacía mi viejo atrás. Pasó recién mientras seguía sonando Todo Un Palo de Los Redondos. Pasó recién cuando el torrent iba unos KB menos de lo que va ahora.
Voy a cambiar de disco. Empezó de nuevo. Me aburre escribir con algo que ya escuché.

"Ay, ay, ay, qué risa le da"

Me da risa. Me da risa Luzbelito y sus sirenas. Pero no se si tanto como a ella. O el. ¿Qué sexo es Luzbelito? Por ahí es hermafrodita y nosotros no lo sabemos. Qué boludeces digo. Cuando habla de la lágrima, me hace acordar a la cebolla. La cebolla me hace llorar más que cualquier cosa.
¿Luzbelito llorará por la risa que le da llorar con la cebolla?

No tiene sentido empezar (o cortar) cada párrafo con una frase de una canción. Una canción que no tiene significado. Ni sentido. Una canción que refleja ficción. Una ficción que nos encanta y escuchamos una y otra vez.

Un tema instrumental también representa una ficción. Por lo menos para mí. Sino, ¿qué son los 10 minutos restantes de Moonchild? ¿Qué son todos esos minutos instrumentales de 21st Century Schizoid Man? ¿Eh? Representan lo que nosotros queremos que representen.

El olor a pizza no se siente todavía. Y mi vieja no tiene tomate para la pizza. Y todavía tengo los ojos hinchados.
Hinchados de llorar por la cebolla. La misma cebolla que hizo llorar a Luzbelito.
¿Las sirenas de Luzbelito lloran con el? O ella.
¿O será que las cebollas, las sirenas y hasta el o la mismísimx Luzbelito son ficción?

Queda a criterio de uno. Lo voy a consultar con una pizza sin tomate.