jueves, 12 de septiembre de 2013

Afuera las nubes cubren el Sol. Hubo un intento de lluvia que no duró mucho. No la pude apreciar. ¿Por qué se acostumbra comer tortas fritas cuando llueve? Encima nos quejamos de lo gordxs que estamos y comemos igual. A mi me causan amor. Son redonditas, esponjosas, grasosas, amorosas.
Mi vieja les pone rayadura de limón. Les da un toque especial, ¿saben? A mi me encantan.
Las tortas fritas hacen juego con mi gordura. Con mi celulitis.
Las tortas fritas no hacen juego con mis zapatillas amarillas.
O con mi remera de los Sex Pistols que le robé al hermano de una ex-amiga.
(Cabe aclarar que nunca escuché a los Pistols, pero nunca es tarde)
O con mi pelo mojado, recién salida de bañar.
Las tortas fritas no hacen juego con nada.



Tampoco con la lluvia.