viernes, 25 de abril de 2014

No puedo evitar reirme al acordarme cuando estabamos acostados y me dijiste que tenías vergüenza porque tus medias tenían agujeros en los talones.

No puedo evitar reirme de lo patético que eras, sos, y siempre vas a ser.

Pero tampoco puedo evitar pensar que fui una boluda por casi dos años.