lunes, 3 de agosto de 2015

Hoy volví a la estación Pilar después de un par de semanas. Me llevé una sorpresa, por no decir desilusión. Apenas me bajé del tren y caminé, me encuentro con que están reformando la salida.

Me están reformando recuerdos, momentos, encuentros. Me están reformando el souvenir que tenía de una fiesta que duró casi diez meses.

Fue un shock. Fue horrible. Me fui rápido. Me hace un poco mal ir a Pilar, todavía. No puedo.

¿Será que tengo que tomarlo como una señal de "reforma" hacia mí? No quiero saberlo. No quiero intentarlo.

Sólo sé que me complicaste muchísimo. Me complicaste todo. Y, aún así, no me importa.

Porque yo sí te sigo queriendo.