No estoy muy segura de cuánta gente se enamoró de mí. Ni siquiera sé si, realmente, se enamoraron. Pero si hay gente que se animó a decirme lo que le gustó de mí, ese fuiste vos.
Te enamoraste de lo que menos esperaba. Te enamoraste y, habiendo pasado tan poco, me dejaste pensando. Me dejaste pensando y con ganas de vos. Me dejaste.
Ojalá aparezca alguien que se enamore de mis piernas y de mi ombligo de la manera que vos.
Porque, justamente, supiste ver lo que mas amo de mi cuerpo.
Pero te olvidaste de los hombros.
Pero te enamoraste.
Pero me dejaste.
¿Te conté que mi ombligo es profundo? ¿Te conté que no me depilo las piernas en invierno?
¿Te dije lo lindas que son tus clavículas, tu barba, tu amor al café y tu manera de escribir?
¿Te lo dije?
No, porque nunca tengo cara para nada, y por eso escribo esto.
Escribo porque me dejaste.